Horario

Lunes a Viernes: 08:00–19:00

Escríbenos

contacto@cesist.cl

No Products in the cart

73 Canal Street, New York, NY

Lunes a Viernes: 08:00–19:00
contacto@cesist.cl

Pánico y tratamiento psicoterapéutico.

Existen diversos enfoques que abordan terapéuticamente el Trastono de Pánico, cada uno desde su propio paradigma. Brevemente haremos una presentación sinóptica de la forma en que estructuran sus tratamientos.

Enfoques en busca de la causas

Algunos enfoques parten del supuesto epistemológico de causalidad lineal. Entiéndase, que a una causa siempre le sigue un efecto. De este modo, intentan establecer una causa que origine el trastorno de pánico para realizar un tratamiento tendiente a anular la causa que, en consecuencia, acabará con el trastorno. En esta línea podemos encontrar las disciplinas biologisistas, que explican el fenómeno a partir de hallazgos bioquímicos que diferencian a los sujetos víctimas de este fenómeno de los que no lo son.

Es posible situar en esta distinción a los tratamientos psiquiátricos que mediante fármacos buscan anular la causa del Trastorno de Pánico y fundamentan parte importante de su tratamiento en este aspecto.

El enfoque psicodinámico bien cabe en esta clasificación, desde una perspectiva más psicológica, en tanto apuesta a que el origen o causa de este trastorno podría encontrarse en la historia del sujeto, una causa que se ubica en el pasado, en el desarrollo temprano de la psiquis del sujeto. Desde esta perspectiva, ofrecerá un tratamiento del problema tendiente a indagar en la vida del sujeto algún evento traumático que pudiera estar provocando el problema, y por medio de una terapia regresiva resolver este fenómeno.

Algunos enfoques parten del supuesto epistemológico de causalidad lineal. Entiéndase, que a una causa siempre le sigue un efecto. De este modo, intentan establecer una causa que origine el trastorno de pánico para realizar un tratamiento tendiente a anular la causa que, en consecuencia, acabará con el trastorno.

3. Enfoques basados en la comprensión y la exposición.

Algunas corrientes terapéuticas apuestan a que los sujetos en general cuando comprenden cognitivamente lo que les ocurre son capaces de realizar un cambio conductual acorde a superar el problema.
En este segmento es posible ubicar los enfoques más gestálticos, que apuestan por provocar el insight, en que la persona al darse cuenta de lo que ocurre, por medio de la comprensión del problema suprime paulatinamente el trastorno.

Bajo el mismo fundamento básico, las terapias más cognitivas conductuales, buscan psicoeducar al sujeto, con el fin de lograr la comprensión del problema y atendiendo a la conducta evitativa característica del fenómeno apuestan por la exposición paulatina de las sensaciones que el sujeto intenta sistemáticamente evitar. Así como identificar los errores cognitivos que acompañan las sensaciones. Entiéndase el miedo a perder el control y las ideas catastróficas durante cada crisis. (Botella, 2001).

4. Enfoques basados en la cibernética. Teoría sistémica.

Este enfoque aborda los Trastornos de Pánico desde otra perspectiva. En general, considera los problemas humanos como producto de la interacción del sujeto con la realidad y, sobre todo, como cada uno percibe la realidad de acuerdo a sus instrumentos cognoscitivos y la utilización que hace del lenguaje para referirse a ella. De este modo, lo que interesa es el problema en concreto, su funcionamiento y el patrón estable de funcionamiento que termina atrapando a quien lo sufre.

Coherente con esto, el foco de atención no está puesto en el “porqué” o causa del problema, sino más bien en el “cómo” funciona el problema. Este cambio de enfoque permite diseñar estrategias que apunten directamente a romper el patrón o pauta de sostenimiento del fenómeno y logra rápidamente su extinción.
Se asume además un cambio semántico. Los sistémicos toman distancia de conceptos como enfermedad, patología, paciente, etc. Puesto que, en este sentido, el lenguaje termina por atrapar al sujeto, haciéndole sentir que no tiene poder alguno sobre lo que le afecta y sobre sí mismo, puesto que padece una enfermedad y como tal, está fuera de su campo de acción, se transforma en un paciente (pasivo) que necesita de la intervención de un experto.
La sistémica prefiere hablar de problemas, puesto que los problemas tienen solución y con respecto al paciente, lo denomina consultante o cliente, ya que es un agente activo y con recursos personales que hacen posible en el proceso terapéutico.

En este sentido el abordaje que se realiza del Trastorno de Pánico busca primeramente, cambiar el foco de atención que el sujeto pone en el problema. Las personas ansiosas son por excelencia pensadores, calculan, analizan, evalúan. Esta condición les hace estar siempre vigilantes a una nueva crisis de pánico y permanecer en la paradoja del miedo al miedo. De este modo, al indagar el problema, se les invita a pensar su situación vital desde una perspectiva que nunca han usado, como por ejemplo, evaluar los aspectos más positivos del pánico. Estas personas siempre evitan las crisis y las evalúan como catastróficas, en un lenguaje sugestivo se les invita a ir en la dirección opuesta.

También se encomiendan tareas tendientes a provocar el síntoma, incluso se prescribe la recaída. Se les pide que provoquen una crisis de pánico con el fin de investigar qué ocurre. Seguidamente, luego de pocas sesiones, al sujeto se le explica el sentido de las tareas terapéuticas y la forma en que puede continuar sosteniendo el cambio operado.

La experiencia clínica muestra que en la mayoría de los casos ocurre una remisión total de síntomas desde la primera sesión. (Nardone, 1997). Y aunque se pudiera sospechar de una alta tasa de recidiva en los sujetos tratados, el fenómeno no se ha presentado. La explicación está en que la persona ha redefinido el problema, conoce mejor sus recursos personales para superarlo, ha hecho una comprobación empírica de estos y es capaz de hacer uso de ellos en otras situaciones.

Conclusión

Siendo una de las características centrales del Trastorno de Pánico la aparición constante de crisis de pánico sin un estímulo definido y, por lo tanto, condición para su diagnóstico, podemos señalar que los estados de ansiedad y miedo observables, por ejemplo, en la población luego del terremoto del 27 de febrero del 2010, no corresponden a este trastorno y se pueden explicar por otro fenómeno.

El Trastorno de Pánico es un problema de salud mental bien definido por la psiquiatría en lo que respecta a sus síntomas. Aunque existe un acuerdo en considerar la definición de la APA al respecto, existen diversos enfoques para ofrecer un tipo de tratamiento.

Cada uno de los enfoques obedece a un paradigma y epistemología acotada y desde este sustento teórico abordan la problemática. Siendo así, queda en manos del terapeuta decidir en qué corriente se siente más cómodo, intelectualmente hablando, y juzga más efectivo buscando el bien del consultante.

Con todo, se destaca la el abordaje que la psicología sistémica realiza del problema desde una perspectiva cibernética, en el que el tratamiento del Trastorno de Pánico se despatologiza y redefine como un problema en el que el consultante tiene recursos personales para abordarlo. Logrando un mayor empoderamiento del sujeto con respecto a lo que le ocurre y llevándole a reconocer su problema desde un foco que no había considerado y por lo tanto abre su campo de acción hacia otro tipo de estrategias.

Para más información:
Mardones, R. & García, F. (2015). Terapia estratégica breve del trastorno de angustia. En: F. García (Ed.), Terapia Sistémica Breve, Fundamentos y Aplicaciones, 2da. ed. (pp. 477-489). Santiago, Chile: RIL.

Tags: