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Pantallas A Nuestros Niños

Pantallas

Gran parte de lo que viene a continuación se lo debo a la observación de Camila, mi terapeuta, quien me hace mención de la próxima película de Toy Story. En esta nueva entrega, se nos presenta a LilyPad, una tablet que le llegaría de regalo a Bonnie, capturando de forma de forma abrupta su  atención y generando nuevas incertidumbres sobre el futuro rol de los juguetes, la imaginación y el juego (Disney Studios Latinoamérica, 2026). 

Esta nueva película se basa en la experiencia compartida de cómo el uso de pantallas se ha convertido en una nueva normalidad en la vida de las infancias. En el contexto Chileno se ha mostrado como el el 87% de las personas menores de 18 años poseía un teléfono móvil, siendo la edad promedio de adquisición los 8,9 años (Global Kids Online, 2022), lo cual quiere decir que prácticamente 9 de cada 10 adolescentes y niños que ve por la calle tienen acceso personal a un dispositivo de estas características. A esto se suma el acceso que puedan tener a tablets, computadores o videojuegos.

En la película, el desafío de los protagonistas de la saga es recuperar el rol previo a la aparición de este nuevo aparato que se roba la atención de Bonnie. El uso de la palabra “robar” no es casual dado que las investigaciones de los últimos 20 años han mostrado que el uso de pantallas en niños y niñas podría tener como consecuencia variadas dificultades en el desarrollo de las infancias (Garavito-Sanabria et al. 2022; Serón et al., 2014). 

Por ejemplo, la investigación de Garavito-Sanabria et al. (2022) pudo observar que la exposición de niños/as a pantallas en forma pasiva está relacionado con un empobrecimiento de su  capacidad de planificación, inhibición y memoría de corto plazo (lo que los profesional de la salud mental llamamos funciones ejecutivas) lo cual a su vez podría tener relación con menor rendimiento escolar en matemáticas y ciencias. En forma paralela, también pudieron identificar un vínculo entre  mayor tiempo de uso pantallas por parte de hijos/as, y de padres, con un menor desarrollo socioemocional y del lenguaje de los niños/as. 

Los autores indican que la explicación neurocognitiva es compleja y sólo existen hipótesis al respecto. Lo que sí se ha visto es una relación entre una mayor exposición a pantallas y alteraciones en las vías neuronales de dopamina (molécula del cuerpo que está asociada con habilidades de atención) y la  cantidad de conexiones que existen en el cerebro, en especial la conexión de zonas que permiten la interacción entre habilidades de atención y interpretación emocional. Se hipotetiza que la sobre estimulación temprana provoca una actividad disminuida de las células cerebrales claves en el mediano y largo plazo, manifestándose dificultades en la atención sostenida (Garavito-Sanabria et al., 2022; Serón et al., 2014). 

El Juego
Me atrevería a pensar que la gran mayoría de personas hemos visto la saga de Toy Story y el énfasis que ha hecho cada película al juego y los juguetes. Esta actividad es fundamental en el desarrollo de los niños y si bien tiene variaciones según la cultura, se caracteriza por ser innata y motivada por el placer mismo de jugar (Meneses y Monge Alvarado, 2001).  

Asimismo, también permite el desarrollo y fortalecimiento físico al proveer de esfuerzo motor, junto con desafíos a la motricidad fina y gruesa (Meneses y Monge Alvarado, 2001). El desarrollo psicológico también se ve mediado por el juego al permitir que los niños/as puedan descubrir el funcionamiento del entorno que les rodea, crear simbolismos, desarrollar habilidades lógicas e internalizar dinámicas características de la cultura en la que viven (Piaget, 2018; Schafer, 2012). 

Como psicólogo también debo enfatizar la capacidad que tiene el juego para el desarrollo emocional y además cómo ayuda a los niños a reconocer y gestionar más emociones y sentimientos. Esto es debido a que en medio de un juego se puede crear un mundo ficticio en donde sería posible abordar una situaciones y emociones de forma segura, encontrando alternativas a  estas experiencias de la vida diaria, a la vez que fortalece la capacidad imaginativa de las y  los niños (Schaefer, 2012). 

De hecho, estas propiedades son un ancla a partir del cual se ha fundamentado la psicoterapia de niños y niñas, dado que la propiedades del juego para contener y sostener las emociones, ideas y experiencias de las infancias permiten la recuperación psicológica y superación de eventos adversos.

¿Entonces qué hacer?

Desde mi experiencia como estudiante de psicología fue muy cautivador leer muchas actividades para hacer con niños y niñas basadas principalmente en juego y arte, pero tampoco podía evitar la idea de que aquello se había escrito hace 40 años, y que el mundo había cambiado desde entonces. Por eso mismo no pareciera tan plausible esperar que las familias puedan aspirar a que los niños estén completamente alejados de la tecnología e internet, las que se han convertido en herramientas principales en el día a día. 


Al respecto, Tartakowski et al. (2023) utilizan la expresión “Mediación parental digital ” para describir las habilidades de las familias a cargo de niños para poder gestionar y orientar en el uso de aparatos electrónicos e internet,  no solo en su restricción sino enseñando su uso responsable y funcional. Desde esta perspectiva una idea central es el acompañamiento y enseñanza del adulto en uso de tecnologías, lo cual implica que los/as adultos aprendamos y entendamos la tecnología, lo que formalmente se denomina alfabetización digital.

A partir de los señalado por estos autores, se desprende que:

  • Las familias deberían aprender el uso y función de los aparatos digitales y tecnologías que sus hijos o niños a cargo utilizan. 
  • Acompañar a los niños en el uso de dispositivos móviles. 
  • Enseñar el uso de dispositivos, practicando y poder observar entendimiento del uso de cada aplicación y dispositivo.
  • Al mismo tiempo que se enseña en el uso de tecnología, se enseñan los límites en el uso. Por ejemplo; los niños menores de 3 años no deberían tener ningún tipo de exposición a dispositivos digitales y desde allí se modula muy progresivamente su uso. Explicar por qué no se debería usar pantallas y dispositivos en ciertos momentos o espacios, como por ejemplo, en la mesa al horario de comer, antes de dormir, entre otros. 
  • Ser consistentes en estos límites. Lo cual significa que el uso por parte de los adultos de la familia también debería regularse bajo los mismos estándares enseñados. 
  • Evitar usar pantallas, dispositivos digitales o videojuegos como estrategia de tranquilizar o evadir el aburrimiento de las y los niños, de lo contrario se perjudica el desarrollo de regulación emocional.

Conclusiones y consideraciones adicionales. 

En la declaración de los derechos del niño, firmada por el Estado de Chile, se asegura el derecho al juego (UNICEF, 2006). Se ha entendido a nivel internacional que la aspiración de las sociedades debería ser que los niños y niñas tengan la posibilidad de tener una infancia en donde disfrutar de un espacio en donde puedan jugar debido a su experiencia plancenter y beneficios asociados. No obstante, en las últimas dos décadas se ha visto un incremento en el acceso a dispositivos electrónicos lo cual ha llevado a importantes cambios en las experiencias y el desarrollo de habilidades de niños y niñas.

Igualmente, como profesional que trabaja con familias, creo importante no culpabilizar y a la vez ser sensibles en la responsabilización que llevamos a cabo. Del mismo modo en que los adultos no tienen tiempo para ellos mismos, es probable que existan dificultades para que las familias puedan acompañar en el uso de tecnologías y aún más para tener tiempo para jugar. Esto puede concebirse con una falta de condiciones para que las familias y cuidadores puedan jugar con sus niños ¿Cómo pueden jugar si no tienen tiempo o los recursos para disponer de los espacios de juego para sus niños/as?

Tartakowski et al. (2023) dan cuenta de que en familias de altos ingresos el uso de dispositivos digitales en niños es considerablemente menor al uso que se da en familias de bajos ingresos. La posibilidad de optar a experiencias distintas al uso de una pantalla está mediada por las condiciones materiales de las familias siendo mucho más difícil si estas no cuentan con el tiempo, dinero y/o en su comunidad no existe fácil acceso a talleres, parques u otros espacios dirigidos al juego de niños y niñas. 

LilyPad de Toy Story 5 menciona que “Bonnie necesita a alguien de su siglo”. La realidad nos muestra que las infancias necesitan de sus familias, instituciones y políticas para un acceso a un juego libre y satisfactorio, y que a la vez se les permita la internalización de un uso responsable de las tecnologías de la información y comunicación que muy probablemente sigan siendo parte de nuestras vidas.


Autor: Matías Mancilla Rojas

Datos del autor: Psicólogo, especialización clínica. Licenciado en psicología Universidad de Santiago de Chile. Diplomado en psicoterapia infanto juvenil Instituto Grupo Palermo. 


Referencias

Disney Studios Latinoamérica. (2026, 19 de Febrero). Toy Story 5, tráiler oficial, doblado [Archivo de vídeo]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=s_qpMMkvHYE

Garavito-Sanabria, P.,  Guerrero-Bautista, P., Beltrán-Pérez R., González-Quintero, D. y  González-Clavijo, A. (2022). Efectos deletéreos en el desarrollo de los niños a causa de la exposición temprana a pantallas: revisión de la literatura. MÉD.UIS;35(3): 105-115. doi:https://doi.org/10.18273/revmed.v35n3-2022011 

Global Kids Online. (2022). Kids Online Chile 2022. https://ciudadaniadigital.mineduc.cl/wp-content/uploads/2024/01/Informe-Kids-Online-Chile-2022.pdf 

Meneses, M. y  Monge Alvarado, M. (2001). El juego en los niños: enfoque teórico. Revista Educación, 25 (2)  pp. 113-124. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44025210 

Piaget, J. (2018). Seis estudios de psicología. Siglo Veintiuno editores. 

Schaefer, C. (2012). Fundamentos de la terapia de juego. Manual Moderno. 

Serón , T., Patén, A. y Monsalve, E. (2014). Efectos de la exposición a pantallas en niños y adolescentes. Rev. Chil. Psiquiatr. Neurol. Infanc. Adolesc. 25(1), 37 – 41. https://docs.bvsalud.org/biblioref/2024/03/1537435/revista-sopnia-volumen-25-n1-abril-2014-37-41.pdf

Tartakowsky, V., Acuña, M., Waingortin, T. y Hurtubia, V. (2023). Mediación digital parental como parte de las habilidades o competencias parentales. Revista Ibérica de Sistemas e Tecnologias de Informação. (63). 44-64. 

UNICEF. (2006). Convención sobre los derechos del niño. https://www.un.org/es/events/childrenday/pdf/derechos.pdf

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