Por Ps. Matías Mancilla Rojas, Voluntariado Cesist Chile
Psicólogo, especialización clínica. Licenciado en psicología Universidad de Santiago de Chile. Diplomado en psicoterapia infanto juvenil Instituto Grupo Palermo.

Contexto inicial
El 7 de abril de cada año se celebra el día mundial de la salud, en conmemoración de la fundación de la Organización Mundial de la Salud [OMS]. En la versión de este año 2026, se ha promovido el mensaje “juntos por la salud, apoyemos la ciencia” a la vez que desarrollará la cumbre “Una sola salud” (OMS, 2026). Este es uno de los tantos días conmemorativos que los estados miembros han fijado, siendo otro de ellos el día mundial de la justicia social, que se conmemora el 20 de febrero de cada año. En el presente artículo, en razón de un nuevo aniversario de la fundación de la OMS, intentaré entregar algunos argumentos sobre por qué la justicia social es una condición esencial para una buena salud psicológica de la población y algunas implicancias que tendría un enfoque de la salud mental con base en la justicia social.
Justicia Social
Érase el año 2007, la Asamblea General de la Naciones Unidas estableció que desde aquel momento, el 20 de febrero de cada año, se conmemoraría el “Día Mundial de la Justicia Social” (Organización de las Naciones Unidas [ONU], 2026). Según señala la propia ONU (2026), con esta decisión, se esperaba, y aún espera promover, el desarrollo social equitativo en los estados miembros, en el acceso a oportunidades de trabajo, calidad del trabajo y calidad de vida junto con el acceso a servicios básicos como vivienda, salud, educación, artes.
Para la ONU (2026), las nuevas formas de relaciones internacionales nacidas a partir de la globalización, tenían el potencial de poder ayudar a los diversos países a ofrecer una mayor calidad de vida a su población, pero que del mismo modo aún existían importantes dificultades tales como desigualdad, exclusión, pobreza e inseguridad.
Al respecto, existen varias formas sobre cómo evaluar justicia social, desde aquellas que enfatizan la disponibilidad de libertades y posibilidad de obtener una serie de bienes (“enfoques contractualistas”), hasta otras que apuntan a cuánta capacidad tienen las personas para poder ejercer esas libertades (“enfoques centrados en las capacidades”)(Mendoza, 2022). Por otro lado, frente a las inequidades existentes en latinoamérica pareciera que ha primado un enfoque que aumente la capacidad real de las personas para ejercer libertades (Mendoza , 2022) . En sintonía con la anterior, Artaza y Yarza (2022) comentan que ante la necesidad de solventar inequidades estructurales o exclusión de grupos, se ha llevado a cabo una búsqueda de entregar un acceso más equitativo a servicios de salud que sean capaces de responder a la necesidades de la población.
No obstante, durante la actual década, tanto en Chile como en el mundo, han comenzado a ocupar importantes lugares de poder figuras que proclaman no tener como prioridad el alcance de justicia social entendida como mayores niveles de equidad o reducir la exclusión de ciertos grupos. Según la politóloga Wendy Brown (2016), desde la década de 1980, han crecido en fuerza discursos políticos en donde se exacerba la capacidad de emprendimiento individual, los cuales han propiciado la instauración tanto políticas públicas como de nuevas formas de relaciones interpersonales.
Salud Mental
Por su parte, Nikolas Rose (1990), notó a finales del siglo XX cómo es que se comenzaba a individualizar el malestar psicológico, esto a partir de los notables avances en neurociencia, al mismo tiempo que la medicina de laboratorio acercaban al estudio de mente a la regularidad metodológica tan ansiada por las ciencias exactas. Oyarzún (2022), también hace un crítica a este enfoque de la salud al cual llama “Enfoque Centrado en la enfermedad”, admitiendo que ha llegado a ayudar a gran cantidad de personas, pero también ha llevado a patologizar ciertos comportamientos y experiencias que puede entenderse mejor desde los contextos en los que aparecen (Oyarzún, 2022).
Este enfoque conlleva algunas dificultades dado que en el área salud mental, es posible observar mayor presencia de ansiedad y depresión no tanto por razones individuales o fisiológicas, sino por distintos tipo de factores contextuales y ambientales. Por ejemplo, recientemente se ha podido observar una asociación entre diseño urbano y aumento de patologías de salud mental (Peña, 2025); se observa relación entre dificultades económicas, nivel socioeconómicos con mayor cantidad trastornos del ánimo e ideación suicida (Lillo et al, 2025; Ortiz-Hernandez, 2007); existe evidencia que asocian la sequías y estrés ambiental con el detrimento del bienestar emocional, aumento de trastornos del ánimo y aumento de trastornos de ansiedad de la población afectada (Gonzalez et al., 2025).
Según señala Oyarzún (2022) frente a un modelo etiológico, se desarrolla un proceso terapéutico acorde, por lo que un riesgo de entregar explicaciones individualistas o biologicistas al malestar psicológico es normalizar terapias que instalen la responsabilidad en el individuo, cuando los factores que enferman tiene más relación con la organización de las sociedades en las que las personas habitan.
En ese sentido, si bien la psicoterapia tiene amplia evidencia a favor como método de terapia, se ha vuelto necesario ampliar las estrategias usadas para mejorar el bienestar psicológico de la población. Así, cobra sentido fortalecer un sistema de salud mental que se enfoque en las personas dentro de sus contextos y que comprenda el sufrimiento de forma sistémica, en donde se puedan atender las necesidades no sólo desde la lógica individual sino que también desde toda la comunidad (Oyarzún, 2022).
En sintonía con lo anterior, Aguilera et al. (2022) indica que para atender y resolver las dificultades de salud mental que puedan presentar la población se ha considerado más sensato desarrollar y fortalecer un sistema de salud mental centrado e instalado en las comunidades. Lo anterior implica un cambio en la comprensión que los profesionales, técnicos y trabajadores del sistema de salud. Al mismo tiempo, otra condición sería mantener una red con un plan que tome en cuenta las necesidades de las personas que allí habitan, y que a su vez estos sean diseñados en conjunto tomando en cuenta a la sociedad en su totalidad.
No obstante, para que esta red funcione, realmente requeriría incluso traspasar lo que usualmente se considera la agenda de salud. Mendez et al. (2022) señalan que las políticas de salud no deben simplemente estar presente en los programas de este ministerio, sino que deben estar presente en todas las políticas que se instalan, es decir, la salud de las comunidades como base de las decisiones que afectan a la sociedad.
Conclusiones
La justicia social es el conjunto de ideas y criterios bajo los cuales se evalúa el bienestar de la población. La ONU señala que la justicia social debe ser un valor a tomar en cuenta sin importar la agenda del partido político de un gobierno de turno, sino un principio a la base para la posibilidad de sociedad dado que la existencia de inequidades sin solución daña la confianza en instituciones y procesos propios de los estados modernos. En consideración a lo expuesto con anterioridad, se sostiene en gran parte esta idea, dado que contamos con evidencia empírica y teórica que nos indican que las inequidades presentes en nuestra sociedad pueden afectar negativamente el bienestar mental de la población; al mismo tiempo, lamentablemente las ideas que buscan integrar la justicia social a la salud psicológica se ven en riesgo bajo los discurso actuales, que priorizan muchas veces de manera imprudente la responsabilidad individual frente a problemas que en realidad son estructurales.
Así, para la existencia de un bienestar psicológico generalizado se requiere de un sistema de salud en red que tenga como base la atención de la comunidad. Al mismo tiempo implica un cambio en cómo pensar la salud, superando su entendimiento casi exclusivamente biológico y empezar ver que la salud parte en las relaciones que mantienen organizaciones, comunidades y las relaciones que se reproducen desde las legislaciones.
Lograr que la salud de las personas esté presente en todas las políticas es una condición básica para la mejora general del bienestar de la población, y para ello es necesario tener como base la resolución de importantes inequidades que persisten en nuestro país. La salud entendida como unas condiciones vitales suficientes para que las personas tengan la capacidad real de hacer su vida, según estimen razonable o preferible, tiene estrechas similitudes con algunas de las ideas de justicia social, en especial en contextos tan desiguales como la realidad chilena y latinoamericana.
Durante la historia reciente de Chile existen claras señales de que aún es posible mantener sistemas de salud desarrollados en colectivos y comunidades. Los constantes y lamentables desastres socionaturales muestran que existe una concepción colectiva y generalizada del cuidado de la población. Partiendo de esta premisa, frente a una país tan afectado por desastres naturales es aún más evidente la necesidad de pensar y construir dispositivos de salud no sólo de fácil acceso para la comunidad sino que entiendan la salud concebida como bienestar social para que así exista un bienestar integral.
Referencias
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Artaza, O. y Yarza, M. (2022). Modelo de atención centrado en las personas y en sus comunidades. En O. Artaza y C. Mendez (Eds.), Sistema y servicios de salud cerrado en las personas y sus comunidades. Ediciones UACh.
Brown, W. (2016). El Pueblo sin Atributos. Malpaso.
González, M., Guerra-Zúñiga, M., Jofré-González, J., & Collao-Ferrada, X. (2025). Efectos sociosanitarios de la sequía en Chile, una revisión de la literatura. ARS medica (Santiago), 50(1), 34-42. https://dx.doi.org/10.11565/arsmed.v50i1.2076
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Mendez, C., Illanes, J. & Vargas- Bustamante, A. (2022). Los sistemas de salud ¿Cuál es el aporte para comunidades saludables?. En O. Artaza y C. Mendez (Eds.), Sistema y servicios de salud cerrado en las personas y sus comunidades. Ediciones UACh.
Mendoza, C. (2022). ¿Cómo entender y promover justicia social en educación? Implicaciones para las políticas educativas en contextos de emergencia. Revista mexicana de investigación educativa, 27(94), 829-853. Epub 22 de agosto de 2022. Recuperado en 31 de enero de 2026, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-66662022000300829&lng=es&tlng=es.
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